Coexistencia con los grandes carnívoros: el valor de lo silvestre

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Imagen obtenida en el diario El País.

En su informe ¬ęChapron et al 2014_Science-2014_Recovery Large Carnivores Europe¬Ľ (19 de diciembre de 2014, p . 1517), G. Chapron et al.. atribu√≠an ¬†el regreso de Predadores a Europa a un modelo de ¬ęconvivencia¬Ľ para la conservaci√≥n, en el que los carn√≠voros y los seres humanos habitan paisajes compartidos.

Los autores contrastan este modelo con el modelo de ¬ęseparaci√≥n¬Ľ, en el que los carn√≠voros y los seres humanos no se entremezclan. Chapron et al. sugieren que el modelo de separaci√≥n se origin√≥ en Am√©rica del Norte y sirve como base para la gesti√≥n de enfoques en Asia , √Āfrica y pa√≠ses neotropicales . Actualmente se¬† considera que esta dicotom√≠a es artificial y se postula que no existe tal modelo norteamericano. En Am√©rica del Norte, el oso negro y el ¬†grizzly, el puma, y las poblaciones de lobos grises est√°n todas en expansi√≥n.

Las grandes áreas protegidas de  América del Norte han soportado, durante mucho tiempo, a los carnívoros aislados de las personas (1), pero muchas de las recuperaciones recientes han ocurrido en paisajes/territorios compartidos con los humanos. Por ejemplo, Nueva Jersey, el estado más poblado de Estados Unidos, admite densidades de 12.4 osos negros / 100 km2 (2). La mayor recuperación en América del Norte se ha beneficiado de la aceptación cultural y de una  legislación favorable (3), y por lo tanto es similar a la recuperación basada en la coexistencia reportada para Europa.

Chapron et al. argumentan que la convivencia es m√°s eficaz que la separaci√≥n, pero la verdadera separaci√≥n de los carn√≠voros y las personas, ¬†tales como vallas para aislar los leones africanos de los seres humanos, se ha demostrado que es un modelo de conservaci√≥n con √©xito en algunas regiones del mundo (4) , sobre todo cuando los grandes Carn√≠voros matan regularmente a las personas. Por ejemplo, s√≥lo en Tanzania, los leones atacaron a m√°s de 1000 personas entre 1990 y 2007 (5). Los enfoques que Chapron et al. Identifican al ¬†distinguir la convivencia de la separaci√≥n no se derivan de las pol√≠ticas de gesti√≥n de Am√©rica del Norte. M√°s bien, la recuperaci√≥n de los grandes carn√≠voros en Norteam√©rica refleja el legado de grandes √°reas protegidas, un bajo riesgo de ataques y asesinatos por los carn√≠voros a los seres humanos, y una mejora de las opiniones del p√ļblico hacia los carn√≠voros.

A√ļn m√°s alentador, seg√ļn Chapron et al., estos carn√≠voros ahora persisten en paisajes dominados por el hombre, un cambio que atribuyen a las pr√°cticas de ¬†¬ęTierra compartida¬ę. Europa es, sin duda, cada vez m√°s hospitalaria para los grandes carn√≠voros, debido a la aplicaci√≥n efectiva de la ley, por un cambio en los ¬†valores sociales y por un cambio de h√°bitat favorable (1).

Sin embargo, no está claro si el compartir territorio apoyará de manera rutinaria grandes poblaciones de carnívoros que son autosostenibles en zonas aisladas (*no compartidas, no humanizadas). Chapron et al. muestran que los Carnívoros están permanentemente presentes en las zonas de alta densidad humana, pero esto no implica un crecimiento intrínseco de la población. Más bien, su presencia podría depender de la inmigración procedente de las áreas silvestres restantes.

Los beneficios de la compartición de territorios pueden ser probables en la conectividad entre paisajes compartidos con los seres humanos y el territorio salvaje intacto (2), en particular para una larga vida, lenta reproducción y especies fuertemente dispersivas como los grandes carnívoros ( 3 ), cuyas poblaciones pueden estar interconectadas a lo largo de enormes distancias (4).

La recuperaci√≥n del oso pardo en Noruega, por ejemplo, depende de las hembras que viajan de zonas salvajes en Suecia, donde las densidades humanas son extremadamente bajas (5). Del mismo modo, el lince europeo sigue estando en estado cr√≠tico, dependiente de las √°reas protegidas en Europa central (6). Sin an√°lisis detallados que vinculen el uso del suelo y el cambio socioecon√≥mico en la demograf√≠a de los carn√≠voros, es prematuro concluir que la distribuci√≥n de los territorios ofrece un modelo general eficaz para la conservaci√≥n de los carn√≠voros. Las √°reas protegidas est√°n bajo una presi√≥n creciente en todo el mundo (7); por tanto, es esencial que los responsables pol√≠ticos sigan reconociendo el valor de la vida silvestre para la biodiversidad. Un reparto de territorios con √©xito debe ser aplaudido, pero no representa una luz verde para retrotraer (*eliminar/ disminuir) la designaci√≥n de √°reas protegidas. Sin la preservaci√≥n permanente de las zonas silvestres europeas, es poco probable que las tendencias favorables¬†contin√ļen¬†para los ¬†grandes carn√≠voros.

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