Cuando los depredadores superiores son presas: los grandes carnívoros cambian su comportamiento de movimiento en respuesta a la presión de la caza

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Oso negro (Ursus americanus). Imagen obtenida de la web 20minutos.es

Hechos clave:
-Examinamos la respuesta conductual de los grandes carnívoros, analizando el comportamiento de movimiento de los osos negros (Ursus americanus) en diferentes situaciones de riesgo.
-El análisis estadístico fue llevado a cabo en dos niveles, temporal y espacial: La localización de los osos entre diferentes periodos dentro de niveles de riesgo fueron comparadas con el objetivo de detectar si los osos evitaban cruzar caminos como consecuencia de los cambios en los niveles de riesgo causados por los cazadores.
-Nuestro análisis espacial mostró que el comportamiento de los osos relativo a los caminos no asfaltados es indiferente antes de la aparición de un riesgo percibido.
-Una comparación temporal de los diferentes niveles de riesgo percibidos mostró que los osos negros evitan los caminos cuando el riesgo percibido aumenta.

Conclusión:

El equilibrio entre evitar a los depredadores y la búsqueda de alimento es un factor de decisión clave que moldea los patrones de movimiento y comportamiento adaptativo de un organismo. Los cazadores humanos actúan como depredadores superiores al influir en el comportamiento de los mamíferos salvajes, incluyendo grandes especies carnívoras como el oso negro (Ursus americanus). El análisis de los efectos de la caza en los patrones de comportamiento de los animales es esencial para comprender en que medida los animales detectan y responden a los trastornos provocadas por el hombre. Con este fin, se evaluó si el comportamiento de movimiento del oso negro cambió con diferentes riesgos derivados de una depredación humana heterogénea en el tiempo y el espacio. Los niveles de riesgo se clasificaron como bajo (trastorno por entrenamiento de perro; n = 19 osos) o alto (trastorno por actividades de caza; n = 11 osos). Los tipos de caminos eran asfaltados (riesgo debido a los vehículos) o no asfaltados (riesgo debido a los cazadores) y se utilizaron como indicadores del esfuerzo de caza y de la cantidad de trastorno. Empezamos comprobando la hipótesis de que la distribución de los osos antes del inicio del trastorno producido por el ser humano es espacialmente aleatoria. A continuación, para analizar el ajuste de los movimientos temporales entre los niveles de bajo y alto riesgo, medimos la distancia a la carretera más cercana y la frecuencia de cruce de caminos mediante modelos de efectos mixtos con el nivel de riesgo, la hora del día y el sexo como variables predictoras.

Puesto que los trastornos cerca de las caminos no asfaltados aumentaron debido al inicio de la caza, las distancias medias de los osos a las caminos no asfaltados aumentaron, mientras que las distancias medias de los osos a las caminos asfaltados disminuyeron, a pesar del riesgo continuo de colisión con los vehículos. Se observaron estas respuestas de comportamiento durante el día y la noche, con una frecuencia de cruce de caminos asfaltados por la noche cinco veces mayor que durante el día durante la temporada de caza.

Nuestros hallazgos demuestran que los osos negros son capaces de detectar los lugares de riesgo y ajustar sus movimientos espaciales en consecuencia. Más concretamente, los osos pueden percibir cambios en el nivel de riesgo procedente de la caza humana a lo largo del tiempo de una forma muy precisa.

When top predators become prey: Large carnivores alter movement behaviour in response to hunting pressure


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