La caza furtiva críptica frena la restauración de un gran carnívoro en Europa

Lobo muerto de forma furtiva en Asturias

La caza furtiva es un problema generalizado y muy apreciado para la conservación de muchas especies amenazadas. Debido a que la caza furtiva es ilegal, existe un fuerte incentivo para que los cazadores furtivos oculten sus actividades, y en consecuencia, hay pocos datos disponibles sobre los efectos de la caza furtiva en la dinámica de la población. 

La cuantificación de la mortalidad por cacería furtiva debe ser un conocimiento requerido al desarrollar planes de conservación para especies en peligro pero se ve obstaculizado por desafíos metodológicos. Mostramos que se pueden obtener estimaciones rigurosas de los efectos de la caza furtiva en relación con otras fuentes de mortalidad con un modelo de espacio-estado jerárquico combinado con múltiples fuentes de datos. Usando el lobo escandinavo ( Canis lupus)) población como un ejemplo ilustrativo, mostramos que la caza furtiva representó aproximadamente la mitad de la mortalidad total y más de dos tercios de la caza furtiva total no fue detectada por los métodos convencionales, una fuente de mortalidad que denominamos “caza furtiva críptica“.

Nuestras simulaciones sugieren que sin la caza furtiva durante la última década, la población habría sido casi cuatro veces mayor en 2009. Tal impacto severo de la caza furtiva en la recuperación de la población puede ser generalizado entre los grandes carnívoros. Las estrategias de conservación para grandes carnívoros considerando solo los datos observados pueden no ser adecuadas y deben revisarse incluyendo y cuantificando la caza furtiva críptica.

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