La caza NO puede sustituir el papel de los grandes depredadores

mqdefault

León y cazador. Fuente: Youtube

Los Grandes carnívoros, como los depredadores en la parte superior de las cadenas alimentarias, tienen muchos efectos positivos directos e indirectos sobre los ecosistemas y, por tanto, la caza no puede sustituir el papel de los principales depredadores.

Salvar grandes carnívoros es un objetivo fundamental de la Sociedad Europea para la Vida Silvestre! En la parte de Europa, donde los grandes carnívoros fueron eliminados en las décadas y siglos anteriores, los gestores de las tierras a menudo usan el argumento de que la caza, de alguna manera, viene a llenar este vacío y está reemplazando el papel de los principales depredadores. La investigación confirma una y otra vez que esto no es verdad!!!

Por ejemplo, Ordiz, Bischof y Swenson, en su art√≠culo ¬ŅSalvar a los grandes carn√≠voros, pero perdiendo al depredador?” (2013 ) resumen una larga lista de efectos ecol√≥gicos de salvar a los ¬†grandes carn√≠voros, subdivididos en: letal y de consumo; y no letal, no consuntivo, de comportamiento.

Los efectos letales y consuntivos pueden ser directos, como la regulaci√≥n del tama√Īo de la poblaci√≥n de la presa y el control de los depredadores m√°s peque√Īos; e indirectos, como la facilitaci√≥n de carro√Īeros, la facilitaci√≥n de la biodiversidad y la composici√≥n del suelo. Directa no letal, no consuntivo, los efectos sobre el comportamiento de la presa incluyen influencia en el comportamiento y el uso del h√°bitat, el tama√Īo del reba√Īo, fisiolog√≠a de la reproducci√≥n, las respuestas fenot√≠picas y la selecci√≥n natural. Indirecta no letal, no consuntivo, efectos conductuales incluyen la din√°mica de poblaciones de presas, la limitaci√≥n de la herbivor√≠a, el mantenimiento de la comunidad vegetal de ribera y la morfolog√≠a de los r√≠os.

Cascada trófica

En resumen, los grandes carn√≠voros generan una llamada cascada tr√≥fica que induce cambios en el ecosistema entero. Por desgracia, estas interacciones complejas y sus m√ļltiples efectos rara vez se consideran en la gesti√≥n de la vida silvestre. Tambi√©n es de destacar en este trabajo que la caza no puede sustituir a la cascada tr√≥fica inducida por los principales depredadores. La persecuci√≥n humana y algunas pr√°cticas de manejo pueden f√°cilmente reducir su papel ecol√≥gico clave y afectar negativamente al ecosistema.

Por lo tanto, siempre que sea posible, una conservaci√≥n a largo plazo de grandes carn√≠voros privadas de su principal funci√≥n ecol√≥gica ser√≠a un resultado positivo s√≥lo parcialmente. Detener la p√©rdida de biodiversidad es imprescindible, pero no es suficiente. Es necesario ir m√°s lejos, preservando y mejorando los procesos naturales, ya que, como observ√≥ Monbiot ( feral , 2013) ” … la naturaleza no consiste simplemente en una colecci√≥n de especies, sino tambi√©n de sus relaciones siempre cambiantes entre s√≠ y con el medio f√≠sico”.

Las √°reas silvestres

Las √°reas silvestres ofrecen una gran oportunidad para mantener la poblaci√≥n vital de los grandes carn√≠voros, ya que cumplen a la perfecci√≥n la recomendaci√≥n final de Ordiz y sus colegas de “establecer √°reas centrales o reservas de grandes carn√≠voros dentro de grandes paisajes donde se excluye la caza humana”.

En efecto, como se indica en la definici√≥n europea actual de zona silvestre, ” es un √°mbito regulado por procesos naturales. Se compone de los h√°bitats y especies nativas, y es lo suficientemente grande para el funcionamiento ecol√≥gico eficaz de los procesos naturales. Est√° sin modificar o s√≥lo ligeramente modificado y sin actividad intrusiva o extractiva humana, asentamientos, infraestructura o alteraci√≥n de la visi√≥n”.

Tales √°reas centrales silvestres podr√≠an funcionar como refugio y fuente de biodiversidad. Por otra parte, podr√≠an extender los beneficios ecol√≥gicos que rodean a grandes paisajes poblados y explotados. Es de se√Īalar que la necesidad de grandes √°reas centrales se reconoce desde hace mucho tiempo. Por ejemplo, las propuestas de Shelford (Gu√≠a del naturalista de las Am√©ricas , 1926) y Dorst ( Avant que Meure Naturaleza , 1965) . Creo que es hora de dar la vuelta a las propuestas en realidad. Considerado el poder humano actual de destrucci√≥n, nuestra oportunidad podr√≠a ser la √ļltima.

De hecho, como Ortiz y sus colegas se√Īalaron, mientras que ” Las extinciones de los ¬†grandes carn√≠voros han tenido un gran efecto en la p√©rdida de biodiversidad en los ecosistemas y las escalas globales [ … ], la reducci√≥n num√©rica y la restricci√≥n espacial de carn√≠voros como consecuencia de la presi√≥n humana, [ … ] tambi√©n obstaculiza los efectos y las cascadas tr√≥ficas que los carn√≠voros facilitan.” Algunos de los muchos efectos negativos de una funci√≥n disminuida de los grandes carn√≠voros son tambi√©n problemas generalizados de nuestros paisajes actuales, como la vegetaci√≥n sobrepastoreada, la reducci√≥n de la regeneraci√≥n de la vegetaci√≥n, alteraci√≥n de las comunidades vegetales, p√©rdida de biodiversidad e incluso, estados ecol√≥gicos invasivos dominados.

Fuente

Comments


Deja un comentario