«Para el ecoturismo, la naturaleza es quien pone las reglas»

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Foto de Toledo Natura, S.L.

Desde La Manada hemos hecho hincapié en bastantes ocasiones sobre el tema del turismo de observación y ecoturismo, pero hoy lo vamos a hacer con nuestro compañero Juan Hernández Soria(1).
.-¿Qué entiendes por «ecoturismo»?
No seré muy original al elegir la definición, aunque tal definición sí lo es en España, y es de consenso. No es otra que la acordada por diferentes empresas y entidades de la Asociación de Ecoturismo de Castilla La Mancha, de la que somos socios fundadores, y que ya hemos presentado a diferentes administraciones públicas como propuesta para una (inexistente) normativa específica del sector:

 Aquel turismo en la naturaleza que tiene como principales motivaciones la realización de actividades de conocimiento e interpretación del patrimonio natural y cultural, la observación de especies de flora y fauna y aquellas relacionadas con la artesanía, el uso rural, gastronómico, agrario y ganadero sin degradar o agotar los recursos y favoreciendo el desarrollo socio-económico de la zona en la que se realiza, bajo el más estricto respeto al medio natural. Fomenta la interrelación del visitante con la población receptora y contiene un alto grado de concienciación ética y social que conlleva la realización de actividades con la menor huella ecológica posible, compensándola en el caso que la hubiese.

 

-. ¿Qué diferencias hay con el turismo de observación?

Todas o ninguna. Si se hace como se debe, ninguna. Pero mencionado así, es un simple turismo en la naturaleza más, como puede serlo el turismo activo o el cinegético, es decir, que se desarrolle en la naturaleza per se no tiene porqué beneficiar o respetar el espacio natural. 
 
-. ¿Se debe profesionalizar el sector o cualquiera puede ejercer de «ecoturista»?
Definitivamente sí se debe. El intrusismo en el sector es un grave problema, no porque a nadie se le deba negar el derecho a ganarse la vida como bien pueda, si no porque la falta de formación y experiencia deviene en malas prácticas e irresponsabilidades que afectan gravemente al medio natural. En este sentido consideramos que se debe normativizar el Guía de Naturaleza/de Ecoturismo como tal, y así lo hemos propuesto a la administración, bien mediante formación específica y pruebas de competencia, bien, en su caso, mediante acreditación de titulación compatible y experiencia en el terreno.
-. ¿Cómo podemos compensar a la naturaleza por los servicios prestados?
La definición de ecoturismo lleva implícita la idea no ya de compensar, si no de prevenir el efecto de la actividad y promover las buenas prácticas que así lo logran. No creemos demasiado en las compensaciones o bonos que pueden convertirse en una barra libre de irresponsabilidades que luego pago con tickets, pero deshonestos seríamos si no reconociéramos que hasta las prácticas más sostenibles y cuidadosas generan un efecto, pues el humano dejó de ser parte del ecosistema natural original hace mucho. Así que aparte de la promoción y prevención, llevamos a cabo actividades de compensación de emisiones, participamos en proyectos de custodia del territorio…somos activos. Donar un porcentaje de tu ingreso a una ong medioambiental, pasivamente, no nos vale.
 
-. Últimamente se plantea para la protección de algunas especies, como el lobo, el turismo de observación frente a la actividad cinegética, pero nadie habla de los impactos que ese turismo de observación puede tener en especies sensibles a la presencia humana, ¿toda la conservación debe pasar por el valor económico? ¿Qué tiene de «eco» ese turismo de observación no regulado?
No puedo estar más de acuerdo. Que sea turismo en la naturaleza, no implica que sea ecoturismo. Para el ecoturismo, la naturaleza es la protagonista y es quién pone las reglas. No es un medio para mis aventuras, mis fotos, mis retos personales…La masificación, la intrusión en el comportamiento animal, sea solo poner un cebadero, o acercarse a un nido, son prácticas prohibidas. Para montar un parque temático de avifauna a nuestro placer, ya están los zoos. Nuestros clientes saben perfectamente que se adentran en espacios frágiles, y son plenamente conscientes que se pueden volver a casa sin ver lo que pretendían porque se podía poner en riesgo el bienestar avifaunístico. Esto, de hecho, les hace valorar aún más lo especial y único de la observación de los espectáculos que el medio nos brinda. En definitiva, quien invierte en ecoturismo, invierte en conservación, porque tal concepto está en la raíz del espíritu ecoturista. Al final es una cuestión de voluntad política, como invertir en renovables. ¿Queremos ser punta de lanza en nuevos modelos de desarrollo sostenible? Pues ya sabemos… ¿Qué preferimos ser cortoplacistas y no jugarnos unos cuantos votos? Pues también sabemos…
-. ¿Es compatible la caza con el «ecoturismo»? Las administraciones afirman que si, pero hay varios episodios de turistas que estaban observando fauna y han visto como ese animal ha muerto a manos de cazadores delante de ellos (Ejemplo: En la Sierra de la Culebra, en plena berrea del ciervo, turistas han presenciado la muerte del animal por parte de cazadores).
Entendemos, aunque no compartamos, el punto de vista de la administración, que tiene que equilibrar unos presupuestos económicos y lidiar con diferentes sectores presentes en el territorio, pero tenemos claro que no es compatible, en dos dimensiones. Una económica y pragmática: el perfil del ecoturista es contrario a ese mantenimiento cínico del ecosistema falso creado precísamente por las prácticas cinegéticas, y los ingresos en el medio rural por ecoturismo se han demostrado ya mayores, y sobre todo mucho mejor repartidos y más sostenibles, que los ingresos por la caza. La segunda es ética, y la he avanzado ya, la caza, al menos la deportiva y más la intensiva, no es beneficiosa más que para mantener el equilibrio del propio medio natural artificial que ella misma ha creado con sus malas prácticas para su propio beneficio. Esto se hace más sangrante aún cuando en España, aunque sean fincas privadas, se permite la caza en espacios naturales protegidos, incluidos Parques Nacionales.


(1)Juan Hernández Soria es socio fundador de la empresa de ecoturismo Toledo Natura, S.L., y fundador y vocal por Toledo de la Asociación de Ecoturismo de Castilla La Mancha-EcoturismoCLM. Es, asimismo, Community Manager de Ecologistas en Acción – Toledo y Dinamizador de Campañas y RRSS para Ecologistas en Acción – Castilla La Mancha.


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