Hienas rayadas en grupos de lobos grises; Cooperación, comensalismo o aberración singular?

281431a0-7f9c-4166-8588-df0dd608cb3b

Hiena rayada (Imagen de http://www.profesorenlinea.cl/) y lobos grises (Imagen de http://footage.framepool.com/)

Introducción:

Las relaciones interespecíficas no antagónicas entre los carnívoros son poco conocidas y difíciles de estudiar. Muchas de esas relaciones posiblemente permanecen sin descubrir, e incluso en los casos más conocidos su naturaleza normalmente no está clara (ver, por ejemplo, Lehner, 1981 vs Minta, Minta & Loft, 1992) ya que es virtualmente imposible cuantificar costes y beneficios: ¿Se benefician ambas especies de dicha relación, o sólo una, o ninguna?

Discusión:

La ecología del comportamiento de la hiena rayada (Hyaena hyaena) es poco conocida. Se le considera un buscador solitario, aunque multiples individuos pueden estar presentes en una fuente de alimentos abundante tales como una gran carroña, los juveniles pueden acompañar a sus madres en sus viajes de búsqueda, y pequeños grupos poliándricos pueden compartir territorios y lugares de descanso diurno (Holekamp & Kolowski, 2009). No es conocida por asociarse con otras especies de carnívoros durante las búsquedas. Las hienas rayadas matan a perros (Canis familiaris), inclusive aquellos de raza grande y agresiva (Heptner & Sludskijm 1992). Otras especies de hiena son altamente intolerantes frente a otros grandes carnívoros e incluso ante miembros de otros grupos conespecíficos (Van Lawick & Goodall, 1970; Kruuk, 2014).

El lobo gris (Canis lupus) es un depredador altamente social (Fox, 1971); no obstante, no hay registro alguno de otras especies de carnívoros, a excepción de perros domésticos estrechamente emparentados, asociándose con manadas de lobos. Los perros son cazados y matados muchas más veces de las que son aceptados, mientras que los coyotes (Canis latrans) y los chacales dorados (C. aureus) son activamente perseguidos para echarlos en presencia de una presa abatida, y en muchas ocasiones cazados (Fox, 1971).

Las observaciones que se presentan abajo demuestran que las hienas rayadas pueden asociarse estrechamente con manadas de lobos grises, aunque la naturaleza y duración de tales asociaciones permanece desconocida.

El 15 de Marzo de 1994, justo antes del amaneces, VD encontró un rastro que consistía de huellas tanto de lobo gris como de hiena rayada en la parte baja de Wadi Netafim, cerca de Eilat, Israel (29º34’N, 34º55’E, 241 m a. s. l.). VD había encontrado con frecuencia rastros de lobo y hiena en este área en meses anteriores, pero dichos rastros estaban en un pobre estado de conservación a consecuencia de la arena seca. Esta vez, no obstante, la parte baja de el wadi estaba cubierta con una capa de arena fina y húmeda dejada atrás por una pequeña inundación que había ocurrido unos días antes, por lo que las huellas estaban bien preservadas. El rastro consistía en huellas de tres lobos grises (longitud de las huellas de las patas traseras, 12,9, y 8 cm) y una hiena rayada (longitud de la huella de la pata trasera, 9 cm). VD siguió el rastro arrollo arriba durante aproximadamente unos 400 metros, en cuyo punto desaparecieron en terreno rocoso. Notablemente, en muchos lugares las huellas de la hiena estaban directamente sobre las huellas de lobo, pero en otros lugares la secuencia era al revés; Las huellas de los tres lobos también se superponían los unos a los otros en todas las combinaciones posibles, indicando que las huellas de los cuatro animales fueron dejadas al mismo tiempo y demostrando que la hiena algunas veces seguía a los lobos y otras era seguida por, al menos, alguno de ellos.

 El 25 de Noviembre de 1998, aproximadamente una hora después de la puesta del sol, mientras observaban con focos desde un jeep en Wadi Roded (29o35’N, 34o56’E, 175 m a. s. l., aproximadamente 1300 metros desde la primera zona), BE y dos co-observadores vieron un grupo de lobos que consistía de cuatro adultos, tres subadultos y una hiena rayada. Los animales fueron observados durante dos a tres minutos mientras escalaban por la pendiente del wadi, deteniéndose repetidamente para mira hacia el coche. La hiena no estaba siguiendo a los lobos sino que se movía en medio de la manada. A la mañana siguiente, BE volvió a visitar la zona y encontró numerosas huellas de hiena y lobo, pero no carroña ni otros posibles alimentos, en las proximidades.

Ambos, lobos grises y hienas rayadas de la zona sur de Israel, donde las observaciones tuvieron lugar, es sabido que son depredadores y carroñeros, sus alimentos pasando desde grandes ungulados a insectos, a cultivos, a basura (Hofer, 1998; Mendelssohn & Yom-Tov 1999). ¿Porqué dos especies con tan amplia superposición de dieta se asociarían una con otra en vez de ser antagónicas? Hay al menos tres posibilidades. La primera, podría ser una conducta aberrante desplegada por una sola hiena. Aunque ambas observaciones ocurrieron con cuatro años de diferencia, se sabe que las hienas rayadas viven al menos 12 años en libertad (Heptner & Sludskij, 1992). Esta explicación se apoya en el hecho de que en muchos años de investigación de lobos en Israel no se ha reportado ninguna asociación de lobos y hienas salvo estar presentes ante una gran carroña al mismo tiempo (Reuven Hepner, Israel Nature & Park Authority, pers. Comm. Abríl 2015). No obstante, esto no explica la tolerancia de los lobos hacia la hiena. La segunda, las hienas podrían ser los comensales o cleptoparásitos de los lobos, siguiéndoles para alimentarse de grandes huesos y fragmentos de piel, los típicos desperdicios de los lobos (Sillero-Zubiri, 2009). Las hienas manchadas (Crocuta crocuta) son conocidas por seguir grupos de perros salvajes africanos (Lycaon pictus) para hacerse con sus piezas (Van Lawick & Goodall, 1970). Se ha documentado a hienas rayadas haberse alimentado de piezas cazadas por lobos (Toylyyev, 1970), e incluso hacerse con presas cazadas por leopardos (Panthera pardus) (Pocock, 1941). Si este es el caso, ¿porqué se movían las hienas en medio de la manada y porqué los lobos las toleraban? Tercero, las hienas y los lobos podrían ser simbiontes. Las asociaciones simbióticas son conocidas entre otros carnívoros (Minta et al., 1992). Las hienas podrían beneficiarse de la superior habilidad de los lobos para cazar presas grandes y ágiles, mientras que los lobos podrían beneficiarse del superior sentido del olfato de la hiena (Mills, 1990) y de su habilidad para romper grandes huesos, de localizar y desenterrar animales fosoriales tales como los galápagos (Holekamp & Kolowski, 2009), y de abrir contenedores de comida desechados tales como latas de conservas (VD, pers. Obs.).

Conclusiones:

Ambos, el lobo gris y la hiena rayada, están distribuidos ampliamente en la región Palaeartic, con una amplia superposición de hábitats, en particular en Oriente Medio (AbiSaid & Dloniak, 2015; Kasparek, Kasparek, Gözcelioglu, Colak, & Yigit, 2004; Mech & Boitani, 2010). La zona sur de Israel, donde estas observaciones tuvieron lugar, es uno de los lugares más áridos donde las hienas rayadas y los lobos cohabitan (Holekamp & Kolowski, 2009; Sillero-Zubiri, 2009), con una precipitación anual media de solamente 29 mm (Orni & Efrat, 1971). Tales condiciones extremas podrían empujar a ambas especies a esta simbiosis inusual. No obstante, la posibilidad de una simbiosis lobo-hyena no está aún apoyada por ningún otro estudio.

Fuente


Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.